ESCRIBIR

Estimado lector,
Tal vez te preguntes qué  haces ahora mismo leyendo estas líneas. Quizá pienses que pasas el rato, simplemente. Leer es un pasatiempo incluso en esta época tan audiovisual, aunque probablemente lo sea por esto mismo. Leemos del mismo modo que vemos la televisión o navegamos en la red: como meros consumidores. Muy excepcionalmente leemos a consciencia. Tan sólo cuando la palabra escrita deja de ser portadora de sucesos y banalidades -los ecos de la sociedad, así les llamamos- y hace resonar fuertemente en nosotros aquello que hubiésemos escrito si no fuésemos tan indolentes.  
Estrecho de Magallanes (Chile, 2013)

Leemos a consciencia cuando nos topamos con nuestros mejores pensamientos. Es entonces cuando podemos sentirnos plagiados y humillados, al encontrarnos cara a cara con nuestras propias ideas escritas por otro. Pero, simultáneamente, nos sentimos incitados a confiar más en nosotros mismos, porque todos los pensamientos que consideramos valiosos los hayamos, de hecho, en nosotros mismos. Las lecturas que nos los evocan no son más que simples espejos de nuestra propia interioridad. Por ello, leer  nos ayuda a crecer ya que refuerza nuestra autoconfianza y el sentido de la propia valía personal.
Sanghai (China, 2007): Museo de Arte
 Pues bien, lector, nos ponemos a escribir con la intención de robarte tus mejores pensamientos. Tal vez parezca que somos pretenciosos pero si realmente conseguimos fidelizarte será porque tenemos la llave maestra que abre la puerta de tu corazón. Si te parece que somos demasiado atrevidos, tienes permiso para escandalizarte y cerrar esta página definitivamente. Por el contrario, si te has ruborizado, sabemos que volverás a encontrarte contigo mismo en este espacio en cualquier momento.
Agra (India, 2005): inscripciones en un mausoleo

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