PEQUEÑOS IMPREVISTOS

Tras una noche sin apenas dormir ha amanecido un día lluvioso. Casi no hemos dormido porque el vecino de enfrente celebraba su cumpleaños y no ha parado la música hasta que ha amanecido. Es por ello que nos hemos pasado la noche acompañados por el regeton, la salsa y la bachata. Si no hubiera sido porque estábamos agotados, nos hubiésemos levantado para participar en la fiesta.

Después de un estupendo desayuno a base de pan dulce, huevos revueltos, jugo de maracuyá, leche con café instantáneo, macedonia de papaya, plátano y manzana, hemos salido decididos a recorrer los humedales que hay junto a la larga playa de Puerto Villamil.
Estábamos a punto de entrar en la  primera pasarela del sendero, Ernest se nos había adelantado pero ha decidido regresar para consultar el cartel informativo y, entonces, un traspié le ha llevado a caer de bruces contra las piedras volcánicas que delimitaban el acceso. Ha sido un corte limpio y profundo que sangraba alarmantemente. No era grave pero necesitaba algún punto.  
Desde un hotel, han llamado a un taxi que nos ha llevado rápidamente al centro de salud. Allí, la Dra. Vicky nos ha atendido inmediatamente. Yo entretenía a Ferran mientras Pau acompañaba a Ernest. Yo hubiese sido incapaz de estar presente en ese momento, soy de las que las bajadas de tensión les causan malas pasadas. Al final del pasillo, mirando el precioso mar y sintiendo la brisa que entraba directamente desde la playa, escuchaba los lloros de Ernest mientras le ponían un poquito de anestesia y, finalmente, sólo un punto. Ernest no ha tenido paciencia para más.  
Pensábamos que íbamos  regresar a casa sin necesitar un médico, pero finalmente no ha sido así, aunque esto ha sido sólo un pequeño accidente sin importancia. Durante este largo viaje todos hemos estado fuertes y sanos, sólo hemos pasado algún resfriado. Cuando planeas una escapada así debes tener en cuenta contratar un seguro médico o analizar las opciones que te ofrece tu situación laboral, como ocurre en nuestro caso, pues somos funcionarios. Incluso a la hora de elegir el destino es importante tener muy presente las enfermedades propias de la región y la atención médica básica del país.  
Nos hemos sentido muy bien atendidos. Nadie nos ha preguntado por un seguro privado o ha puesto impedimentos para curar a nuestro hijo porque los Estados actúan como garantes de estas atenciones. Es por ello que me vienen a la mente los "recortes", la reducción de servicios a los inmigrantes, las pequeñas limitaciones que se van incorporando en la atención primaria y me pregunto: ¿Realmente es eso necesario?

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