PASEANDO LA CIUDAD PERO ANHELANDO LA NATURALEZA

La verdad es que estos días en Mendoza están resultando poco atractivos debido al asunto de los bancos y las compras. Esta limitación nos ha tenido ocupados sin apenas poder disfrutar de la ciudad. Eso sí, hemos callejeado mucho por el centro y tenemos una idea básica de su ritmo interno. Es esta una ciudad planificada tras el gran terremoto de 1861. Por ello, sus calles son amplias, con mucho espacio para los peatones y también para los ruidosos coches y autobuses que corren como locos llenando la ciudad de humo. Menos mal que los grandes árboles cubren cada calle de una densa sombra que filtra la luz del sol y quizá reduzcan parcialmente la contaminación.   


Es muy limitante para nosotros y los niños movernos por aquí pues los automóviles son dueños y señores del espacio. Infinidad de aparcamientos se han emplazado en aquellos solares en los cuales aún no han edificado, por ello las aceras se convierten en una trampa para los paseantes que no van atentos. Los niños quieren correr libremente y no les dejamos, todo el tiempo de la mano o en el carrito, se sienten atrapados.  

Menos mal que en el planeamiento de la ciudad se diseñó una gran plaza, la de la Independencia, y cuatro plazas satélites de menor tamaño: España, Chile, Italia y San Martín. Todas ellas con fuentes, árboles enormes y espacios de juegos donde hemos podido relajarnos entre gestión y gestión. 



En este tiempo dedicado a hacer colas en las sucursales bancarias, hemos corroborado lo que ya intuimos en el sur de Argentina: el dinero escasea y los bancos lo atan en corto.  Cada día decenas de personas hacen colas para pequeñas gestiones o para sacar dinero. Los cajeros no permiten extraer grandes cantidades de dinero, la mayoría unos 1000 pesos (menos de 150 euros). Desde el corralito, la gente tiene el dinero en casa porque hay desconfianza. Hay un gravamen si quieres usar la tarjeta de crédito pues te cobran el impuesto del que estás libre si pagas en efectivo, o sea, en negro... Los bancos están muy controlados para hacer transacciones internacionales porque éstas se hacen con dólares y el gobierno fiscaliza cualquier movimiento con esta moneda. Por ello ha proliferado un mercado negro de dólares y euros en el que se ofrece hasta un 20% más de pesos que el cambio en la cotización oficial...


Finalmente hemos podido resolver nuestro problema para tener dinero "en los bolsillos" gracias a la amabilidad de Celeste y Mike, propietarios del hostal donde nos alojamos, y a las bondades de internet...

Frente a todo esto, nos sorprenden los precios en tiendas de alimentación y supermercados pues son mucho más baratos que en Chile. Realmente, la situación económica general es muy diferente en ambos países. Basta con darse un vuelta por las ciudades para comprobarlo. Y así vamos pasando los días... Y nosotros sentimos que nos es extraño este ruido, éste lío, esta necesidad del dinero para todo, esta pérdida de nuestro tiempo en carreras y paseos inútiles, esta falta de espacio vital. Nos vienen con añoranza los recuerdos de las montañas, los lagos y el mar, los árboles y las nubes, los sonidos de la naturaleza... Éstas experiencias nos sirven, nos ayudan a confirmar, lo que ya sabemos: dónde están los lugares en los que realmente queremos estar....

Y todas estas reflexiones, qué casualidad... hoy que nos dejó Sampedro...






Etiquetas: , , , ,