LA VEGETACIÓN DE ISLA NAVARINO

El 28 de enero de 1833 el capitán Fitzroy navegó hacia el norte a través del canal de Murray "con un viento fresco y agradable" ondeando en las velas de las dos balleneras, una de las cuales transportaba a Darwin. Cuando entraron al Canal Beagle, Darwin quedó atónito por lo que contemplaba: "Para nuestra sorpresa el día era muy caluroso, tanto que nuestra piel estaba ardiendo; esto es una novedad en Tierra de Fuego. El Canal Beagle es aquí muy impresionante, la vista en ambas direcciones no tiene interrupciones, y hacia el oeste se extiende hasta el Pacífico. Un canal tan estrecho y recto en longitud por cerca de 120 millas debe ser un fenómeno raro que nos recordó un brazo de mar, por el número de ballenas que abundan en ambas direcciones". 

Mientras estudio un poco de la fauna y la flora de la región en diversos libros que hablan también sobre los viajes de los navegantes del siglo XIX, escucho la música en la radio que Nury tiene conectada. Me gusta escuchar estas canciones pop de músicos chilenos y argentinos, también españoles. Me tomo un té calentito y a través del los ventanales siento que el día se va oscureciendo, probablemente hoy llueva.   

Esta pasada noche ha nevado en las cimas de las montañas y aquí ha diluviado, pero el día ha amanecido espléndido, así que nos hemos ido nuevamente de excursión. Ésta vez a la Reserva Omora: una zona de protección estricta donde hay una ruta etnobotánica muy bien dispuesta. El sendero es sencillo y ofrece la observación de multitud de especies destacando los musgos, líquenes y hepáticas.   

Como sabéis, ayer subimos al Cerro Bandera. Algunas de las plantas que vimos en Punta Arenas son las mismas que pueden encontrarse aquí. En la medida que penetras en los bosques y asciendes en altitud, la diversidad florística aumenta. En apenas 600 metros alcanzas el piso alpino. En las zonas más protegidas por el viento, los bosques suben un poco más por las laderas. Las especies arboreas dominantes son las fagaceas: coigüe de Magallanes (Nothofagus betuloides), lenga (N.pumilia) y ñirre (N.antártica). Además destaca por sus hojas grandes y de verde intenso el canel (Drymis winteri)   

 Entre los arbustos encontramos matanegra (Chiliotrichum diffusum), chaura (Pernettya mucronata), notro (Embothrium coccineum) y calafate (Berberis buxifolia) y la zarzaparrilla (Ribes magellanicum P.)   

El apio marino (Apium antarticum o A. australe Th.) al que ya hace referencia James Cook en sus viajes a principios del XIX y multitud de gramíneas y compuestas llenan el campo ahora con sus flores, como las margaritas (Bellis perennis). Y destacar, como siempre, las orquídeas.   

Pero quizá lo más impresionante sean los bosques en miniatura formados por más de 1.500 especies distintas. Musgos (Dicranoloma, Bartrania, Plagiochila, Acrocladium, Lepyrodon...), líquenes (Slicia, Chrysolhrix, Nephroma, Pseudocyphellaria...) y hepáticas.   


 Por último, los bosques submarinos donde destacan los kelps o cordones de algas pardas: el huiro (Macrocystis pyrifera), el cochayuyo (Durvillaea antartica) y diversas especies del género Lessonia...

El 1 de junio de 1834, Darwin anotó en su diario que "el número de criaturas del todos los órdenes, cuya existencia depende íntimamente de los kelps, es maravilloso. Podría escribirse un gran volumen con la descripción de los habitantes de una de estas camas de algas. Cada vez que examiné un kelp, nunca fallé en descubrir estructuras nuevas y curiosas. [...] Si en alguna parte se destruyera un bosque, no creo que mueran tantos animales como lo harían aquí al destruirse un bosque de huiro o kelp".   

BIBLIOGRAFÍA: La ruta de Darwin en los archipiélagos del Cabo de Hornos. Ricardo Rozzi y Kurt Heidinger.

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